Fotografías

Hace unos días vino un agente de una agencia de préstamos personales y de naturaleza rápida a mi casa, para hacer una evaluación rápida y sencilla de mi perfil como candidato a préstamo, una evaluación que para mi buena fortuna fue exitosa y recibí mi préstamo en ese preciso momento, algo que me causó mucho gusto y alivio.

Tras la partida de aquel agente, fui a poner todo el dinero a nuestra caja fuerte, que no abríamos desde hacía ya mucho tiempo y que francamente no recuerdo nunca haber abierto, debido en gran medida a que siempre he sido de la idea que si uno vive en un lugar peligroso, no es nada prudente contar con cosas demasiado valiosas en nuestros hogares.

Algo que me sorprendió es que por alguna extraña razón pude recordar el código de seguridad de aquella caja, algo que fue crucial, debido a que por supuesto no encontrábamos mi esposa y yo el papel donde estaba escrito.

Al abrir la caja, encontramos que habíamos puesto ahí un álbum de fotos viejas de la familia de mi esposa, quien es de Ucrania, y que trajo a México para tener siempre recuerdos de su familia y de su patria.

Estas fotos están llenas de significado y de historia, ya que esa parte del mundo ha pasado por casi todo lo que ha tatuado a la historia del mundo con su fierro más caliente y es ahí donde las cosas más pesadas que un corazón pueda sostener han sucedido, incluyendo la masacre más severa en la historia de la humanidad.

Abrí aquel libro para ojearlo y darme una porción de historia viva para mis ojos, una historia que además me es muy familiar, debido a que he pasado un muy buen tiempo en aquel lugar y he absorbido mucho de sus raíces, en gran medida debido a que me he interesado intensamente en ella.

Una de las fotos que me llamaron mucho la atención fue una en la cual salían unas mujeres con vestido folklórico ucraniano y dos hombres en uniforme del ejército rojo de la revolución rusa, quienes estaban sentados alrededor de un árbol de cerezo con sus flores blancas bien abiertas, lo que significaba que esta fotografía había sido tomada en la primavera.

Lo curioso es que ese árbol de cerezas sigue en pie hoy en día, en casa del abuelito de mi esposa, quien me contó que ahí había sido el lugar donde habían bautizado a las hijas de la familia por cinco generaciones, incluyendo a mi esposa, algo que me conmovió mucho al ver aquella fotografía.

Otra foto que me llamó mucho la atención y que hasta ahora no sé bien por qué la tienen en el álbum, es una que mostraba un monumento de unas niñas bailando de la mano alrededor de un cocodrilo, conmemorando un cuento del folklor ruso donde un cocodrilo devoró a un caníbal que quería comerse a las niñas; sin embargo, el caníbal se arrepintió dentro de las fauces y prometió ser mejor.

Esta fotografía me llamó mucho la atención, debido a que yo sabía que era la estatua principal de Stalingrado y fue lo único que sobrevivió la batalla más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial, donde los alemanes, como aquel caníbal, fueron humillados.